La agresividad en perros es uno de los problemas de conducta más preocupantes y que más consultas al profesional genera. Además diría que es el problema sobre el que más información equivocada o inexacta circula.

Tipos de agresividad en perros

Según el autor que consultemos, existen diferentes formas de clasificar la agresividad en perros. Incluso hay autores que proponen no clasificarla y sólo clasificarla como: deseable o adeucada e indeseable o inadecuada. Nosotros pensamos que determinar el tipo de agresividad es primordial a la hora de marcar unas pautas de tratamiento.

A continuación puedes ver un listado para que te hagas una idea de los tipos de agresividad en perros que existen:

  • agresividad «dominante»
  • por falsa dominancia
  • territorial
  • agresividad aprendida
  • por miedo
  • alteraciones fisiológicas o psicológicas
  • agresividad desviada
  • agresividad por caza
  • por complejo de control
  • agresividad compulsiva
  • consecuente a castigos
  • agresividad por dolor

Para complicar el panorama, lo más usual es que no se presenten cuadros «puros» y, en la mayor parte de los casos un mismo perro presenta varios tipos de agresión mezcladas, aunque haya una causa inicial o principal que motorice al resto. Por ejemplo, un perro puede agredir inicalmente por miedo o por dolor, pero tras algunas experiencias exitosas esa agresión se puede transformar en falsa dominancia o agresión aprendida. Si no somos capaces de detectar donde está el origen del problema podemos tratar al perro como si fuera dominante y estaremos agravando el problema en lugar de solucionarlo.

Soluciones

Cuando alguien llama pidiendo ayuda, lo normal es que los mismos dueños ya hayan intentado algún tratamiento para la agresión del perro. El 99% de las veces este ha consistido en aplicar las técnicas de «líder de la manada» o «macho alfa», tan de moda en estos tiempos. En el mejor de los casos, la relación entre el perro y su dueño nos la encontramos rota o muy deteriorada. En el peor de los casos nos encontramos perros cada vez más agresivos e incontrolables.

Por lo tanto, lo principal a la hora de tratar un problema de agresividad en perros es hacer un buen diagnóstico que nos permita aplicar las pautas más convenientes para cada caso. Hay que tener en cuenta que los problemas de agresión, por conllevar una fuerte carga emocional, nunca permanecen estables, o mejoran o empeoran.

Cuanto antes comencemos un tratamiento adecuado, más posibilidades tendremos de éxito. No esperes a que el perro agreda de forma contundente para consultar con un profesional. Se considera que un perro es agresivo desde que muestra los primeros síntomas con gruñidos o enfrentamientos leves. No dudes de que estos episodios irán a más, si no se tratan adecuadamente.

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